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Sabiduria y Buena Vibra

“A PONER LOS PIES EN LA TIERRA”

Así como la forma en que moldeamos mentalmente los pensamientos influencia las energías que entran a nuestro cuerpo y cambia el funcionamiento de nuestros órganos en forma positiva, existen terapias que nos pueden ayudar a acelerar éste proceso. Una de ellas es la Reflexología, que realizada siempre por una persona experta, puede mejorar nuestras dolencias. En ciertas partes del cuerpo humano, existen puntos conectados a terminaciones nerviosas, llamados en la actualidad meridianos, que actúan induciendo las energías a través de la excitación del roce o masaje, tal como lo hacían antes los fusibles de luz en el hogar, y que las llevan hasta los órganos para reconstruir sus funciones y aliviarlos de su afección. Pero no se trata de simples masajes de placer, pues pueden producir algún tipo de dolor al presionar sobre los puntos indicados. 

Hay dos formas de reflexología muy conocidas, todas usan la Digito-puntura o Dígito presión y son: la reflexología nasal, que con el roce de la nariz estimula la mucosa, que segrega sustancias que pasan fácilmente a la sangre. Las zonas en las que mejor influye son: la pélvica, la abdominal, la cefálica y la pulmonar. La otra forma es la reflexología podal, que estimula puntos en los pies que se vuelven muy sensibles cuando hay una enfermedad. En cada pie se refleja como un mapa que representan zonas que ejercen influencia sobre un órgano del cuerpo, y en ellas hay aproximadamente 7.200 terminaciones nerviosas. Al estimularlas estas zonas que a nivel de piel presentan “dermalgia”, es decir, dolor sin que exista ninguna lesión visible o aparente, es cuando las fibras nerviosas actúan llevando la información a la médula espinal y de ahí al cerebro. Cuando hay dolor la tensión altera la circulación normal, produciendo toxinas y pequeños cristales, y al removerlos a través del masaje estas reacciones desaparecen y suprimen el trastorno energético. 

Una sesión típica de Reflexología consta de un lugar creado por un profesional con una atmósfera tranquila, una música adecuada de relajación y el olor de ciertas esencias aromáticas. Primero el reflexólogo untará los pies con aceites especiales y luego comenzará los masajes en forma lenta, profunda y circular desde el talón hasta la punta del pie. Al terminar un pie comenzará después el proceso con el otro y finalmente lo hará al mismo tiempo con ambos pies. El dolor que se produzca en una zona, no debe pasar de un nivel que sea soportable para el paciente, pero no necesariamente indicará que algo anda muy mal en ese órgano. Durante los masajes se producirá un auténtico intercambio de energías entre paciente y terapeuta, por eso es necesario que el masajista se relaje y respire adecuadamente, ya que, puede absorber energías negativas que le produzcan cansancio o tensión. Después de cada sección debe lavarse con agua fría y tomarse un corto descanso. 

Existen otras clasificaciones más específicas de reflexología dependiendo de la zona a tratar como son: la auricular, la de la mano, la facial, del cuero cabelludo y del abdomen. 

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